Canarias: Ratitos de nuestra Historia y de nuestra tierra.
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Visitemos nuestras Islas Canarias; acerquémonos a nuestras gentes, a nuestras ciudades y pueblos; recordemos y conozcamos nuestros lugares más peculiares.
En el telegrama, Felipe VI pone en valor la trayectoria de Juan Pedro y su contribución a la conservación del patrimonio natural de la isla, especialmente en relación con esta especie emblemática.
A su vez, el Cabildo herreño destacó la trayectoria de Juan Pedro y su contribución a la conservación del patrimonio natural de la isla, especialmente en relación con esta especie emblemática.
Jules Dumont d'Urville fue un oficial naval, geógrafo, explorador y recolector botánico francés, nacidoen 1790 y fallecido en 1842. Realizó varias expediciones a bordo de la corbeta Astrolabe por el Pacífico Sur y el Antártico, llevando a cabo campañas de exploración en Australia, Nueva Zelanda, Oceanía y la Antártida.
Dumont d'Urville dirigió una compilación de expediciones claves, incluyendo la suya propia, destacando por sus detallados grabados y mapas, que lleva por título: "Viaje pintoresco alrededor del mundo" (originalmente "Voyage pittoresque autour du monde"), publicado entre 1834-1841.
Entre las escalas realizadas por Dumont d'Urville en sus expediciones científicas, destaca la que realizó en la isla de Tenerife.
(1839 - Grabado de M. de Sainson de la obra “Viaje pintoresco alrededor del mundo” de M. P. Dumont D’Urvile.)
Dumont d'Urville describe la llegada a Santa Cruz de Tenerife, destacando la impresionante vista del Teide (referido como "el famoso Pico"). En una entrada, relata cómo el 7 de septiembre de 1826 la isla apareció envuelta en niebla, con el Pico apareciendo y desapareciendo entre las ondulaciones.
Los días 10 y 11 de abril de 1977, un temporal del sureste afectó a La Laguna, provocando inundaciones, así como un fuerte aluvión en Bajamar.
El temporal sucedió en los últimos días de la Semana Santa; los laguneros llevaban unos días sin agua corriente por culpa de una avería importante.
Mientras una borrasca en altura se acercaba lentamente por el Atlántico, al oeste del Archipiélago,en la superficie nada hacía presagiar su virulencia. El aire que era suave y cálido, se fue enrareciendo poco a poco, cargando la atmósfera de humedad.
En la tarde del domingo 10 de abril de 1977 comenzó a llover en La Laguna; en el Aeropuerto de Los Rodeos, se registraron 260 litros por metros cuadrados durante las primeras 25 horas del temporal.
La orografía de La Laguna hizo que la zona de la Vega y, en especial, el casco, se convirtieran en un embudo donde desembocaban las aguas caídas en las montañas de los alrededores.
Las zonas más afectadas fueron Bajamar, Guamasa, y en la Vega Lagunera el nivel del agua ascendió considerablemente en algunas calles, superando un metro en algunos puntos del centro histórico.
Una zódiac de la Cruz Roja navegando por la plaza del Cristo fue una imagen para la historia. Aquel día, la ciudad de Aguerehizo honor a su nombre actual.
Pero el temporal, tuvo grandes e importantes consecuencias: veamos:
- Interrrupción de los accesos al Aeropuerto de Los Rodeos.
- Cierre de varias carreteras.
- Desctrucción de varias casas por la fuerza de la lluvia.
- Organización de un servicio de asistencia a evacuados.
- Utilización de balsas con motor, cuatro de ellas facilitadas por las autoridades militares y tres por la Cruz Roja.
A primeras horas de la tarde del 11 de abril, la localidad de Bajamar recibió un gran aluvión de barro y piedras procedentes de las laderas del macizo de Anaga, que se desplazaban por mediio del Barranco de San Juan; el lodo también anegó la carretera, dejando a Punta del Hidalgo, incomunicada.
Balance del temporal en La Laguna:
- En total, fueron arrastrados por el agua 40.000 metros cúbicos de escombros, barro y troncos.
- Multitud de coches, comercios y viviendas resultaron dañados a causa de la tormenta y las inundaciones.
- Lo más importante: no hubo que lamentar ninguna víctima.
1894 (publicación). "Urzula " por Santa Úrsula. Grabado de foto proyectada publicado en revista inglesa. El paisano que va tras el visitante con sombrilla lleva una cámara de fotos de la época.
El Cabildo de La Palma, a través su Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico y el Centro de Restauración y Conservación de documento gráfico del Cabildo de La Palma, asume la restauración del "Libro de Quintos del siglo XVIII de Villa de Teguise".
La relación entre Villa de Teguise y La Palma en lo que a investigación y documentación de archivos históricos se refiere se remonta unos quince años atrás, trabajando de manera bilateral en proyectos de conservación, restauración y difusión del patrimonio cultural, con la presencia de personal técnico del Centro de Restauración palmero en labores de divulgación en el Archivo Histórico de Teguise.
En el año 1705, tuvo lugar una serie de tres erupciones volcánicas en la isla de Tenerife: erupción de Siete Fuentes, Fasnia y Arafo.
La erupción de Fasnia fue la segunda de esta triple erupción; "el 5 de enero, el sol fue totalmente oscurecido por las nubes de humo, que aumentaron continuamente e incrementaron el terror de los habietantes", así se inicia la crónica que, en 1705, escribió el navegante británico inglés, George Glas.
Antes de la noche, todo el país, en tres leguas a la redonda quedó envuelto en llamas por la corriente de fuego líquido, con la rapidez de un torrente en todos los sentidos y causado por otro volcán, que había reventado en por lo menos 230 aberturas en una circunferencia de media milla.
La erupción de Fasnia vino precedida de terremotos fuertes, muy abundantes como premonitores en esta triple erupción y, que se describían así: "lo que aumentó tremendamente el horror de la escena fue la vilencia de las sacudidas que no cesaron ni una vez".
La primera fase de la erupción fue explosiva/estromboliana y muy breve, descrita como "temblores, estallidos, fuego y humo espeso que se extendió por la montaña que se levantaba", aunque apenas duraría un día y luego comenzó una fase más efusiva.
El Día de Reyes ya se tiene constancia de dos lenguas de lava que avanzaban: una en dirección a la Villa de La Orotava y la otra hacia Güímar; la información que se tiene es poca, pero se sabe de la existencia de una gran densidad de ceniza en el ambiente, así como caída de "piedras menudas".
Poco a poco, las 30 bocas eruptivas se fueron reduciendo a 8 que "exhalaban grandes llamas y piedras con tanto estruendo como artillería" que fueron recubriendo barraancos que se llenaban "de aquella piedra amasada con azufre".
Hay pocos indicadores del final de la erupción, aunque el cronista Núñez de la Peña avanzó que duró 12 días, avance que coincide con la doctrina volcanológica, situándose el final en el día de 16 de enero, dejando 15 días de tranquilidad hasta que apareció la tercera y útima erupción de esta crisis volcánica: Güímar.