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Visitemos nuestras Islas Canarias; acerquémonos a nuestras gentes, a nuestras ciudades y pueblos; recordemos y conozcamos nuestros lugares más peculiares.
"¡Las tortitas de carnaval son el dulce más típico de estas fiestas!
Aunque su nombre sugiere que solo se disfrutan en esta época, este postre se ha convertido en un clásico atemporal de la gastronomía canaria.
No hay una única receta y algunas personas incluso le añaden calabaza para un toque especial.
A pesar de su popularidad no suele comercializarse, ya que sigue siendo un postre casero por excelencia con ese sabor auténtico que nos transporta a las cocinas de antaño". (Texto: Es todo tuyo. Cabildo de Gran Canaria).
Ingredientes:
6 Huevos
400 gr. de harina
½ Kg de azúcar
½ Litro de leche
Canela molida
Ralladura de limón
Matalahúva
1 copita de anís
1 cucharada de matalahúva
Se baten las claras a punto de nieve y se añade poco a poco el azúcar.
Luego se le añaden las yemas, la harina, la leche, el limón rallado, la copita de anís y media cucharada de matalahúva.
Por otro lado, se pone en una sartén el aceite hasta que se caliente; luego se vierte el contenido en pequeñas porciones, dándoles la vuelta para evitar que se quemen.
Al sacarlas se le puede añadir miel o azúcar glass, al gusto.
En primer lugar, debemos moler el queso en un pasapurés para, a continuación, añadir el resto de ingredientes; huevos, matalahuva, ralladura de limón, azúcar y canela.
En segundo lugar, mezclamos hasta conseguir una pasta homogénea a la que debemos añadir harina de manera progresiva.
Posteriormente, extendemos la pasta sobre una fina capa de hojaldre y las metemos en el horno a 180 °C durante 50 minutos.
Finalmente, cuando estén listas se sacan, se dejan reposar y se desmoldan. Ya puedes degustar este tradicional postre artesanal.
Cabe mencionar que existen varias variantes a esta receta. Por ejemplo, en vez de usar una capa de hojaldre se puede simplemente engrasar los moldes, o incluso se puede hacer una versión sin azúcar, apta para diabéticos.
En la Villa de Moya se elaboran dos de los dulces más característicos de Gran Canaria: Los "Suspiros" y los denominados "Bizcochos de Moya". El arte de la repostería en Moya es muestra de la tradición, así como de la identidad de todo un pueblo y sus habitantes.
Las recetas han ido pasando de padres a hijos con el paso del tiempo y con el transcurrir sugieron sorpresas, que condujeron a innovaciones de los productos sin querer; un ejemplo claro de esto es lo sucedido, según relatan los más viejos del lugar, allá por los años 30 del pasado siglo: "Cha Manuela", una vecina muy pobre, se piensa creadora de la receta, elaboraba sus dulces utilizando madera de eucalipto; en aquella época solo existía una panadería y es a donde esta señora acudía para hornearlos.
"Cha Manuela" trajo la receta desde Cuba; al establecerse en la Villa transmitió la receta a dos vecinas: "Cha Jacinta" y "Candelarita Rivero". Con ellas aprendió "Amelia Ojeda", quien fundó su fábrica artesanal con un horno de más de 100 años y que los hacía con la ayuda de su hermano Juan Ojeda.
Como digo, otras vecinas siguieron sus pasos, pero a una de ellas, "Cha Jacinta", se le pasó el tiempo del horno y se le quemaron. Decidió entonces utilizar las claras de huevo a punto de nieve, propias de los suspiros, y las aplicó sobre la parte quemada de los bizcochos para disimular el estropicio. Ese es el secreto del "Bizcocho de Moya", que pasa dos veces por el horno, en la primera sale esponjoso y en la segunda con la cubierta ya puesta, bizcochado.
A esta cobertura superior se la denomina“lustre”y esto hace que también se le conozca como "bizcocho lustrado". La cobertura, además de clara de huevo montada al punto de nieve, también lleva azúcar y ralladura de limón, lo que le hace ser un dulce perfecto para mojar en leche o chocolate.
(Vídeo: ¡SOY DE MOYA! (Vídeo promocional de la Villa de Moya)