viernes, 4 de febrero de 2011

Las Palmas de Gran Canaria...



Cuentan las crónicas de la conquista de la isla, que los conquistadores, después de desembarcar, se asentaron en el Barranco de Guiniguada. Antes de que se terminase la conquista ya se habían levantado varias casas en el montículo donde los castellanos habían instalado su campamento, entre ellas la Ermita de San Antonio Abad, la primera iglesia y catedral de Gran Canaria.

Este primer asentamiento creció hasta llegar a ocupar los dos márgenes del Guiniguada, dando lugar a los barrios de Vegueta y Triana. El centro de la ciudad se trasladó a la plaza de Santa Ana, donde se empezó a construir la nueva catedral.

Durante los siglos XVI, XVII y XVIII la ciudad creció hacia el interior de la isla, como casi todas las ciudades del archipiélago, ocupando las huertas a las que tan aficionados, como buenos andaluces, fueron sus primeros pobladores. Vegueta, Triana -donde se mezclaban los comerciantes, artesanos y marineros-, la Vega de San José, barrio de agricultores, y los "riscos" habitados por inmigrantes del interior y "rocotes" (pescadores) eran casi toda la ciudad de Las Palmas hasta que, con la construcción del Puerto de la Luz a finales del siglo XIX, surgen los barrios de Arenales, Las Alcaravaneras y La Isleta. Bajo el impulso del turismo y las actividades comerciales en la década de los 60 de este siglo, se consolida la ciudad que asienta a una población que se ha duplicado en los últimos 30 años (en la actualidad unos 400.000 habitantes).