martes, 7 de abril de 2026

 "Villa de Betancuria"
Fuerteventura


La Villa de Betancuria, localidad de la isla de Fuerteventura, en la provincia de Las Palmas, fue la antigua capital de la isla desde 1405 hasta 1834, momento en que la capitalidad pasó a La OLiva y posteriormente a Puerto del Rosario, manteniéndose  hasta la actualidad. 


Aún hoy, Betancuria sigue siendo considerada la capital eclesiástica de Fuerteventura, al contar con la parroquia matriz de la isla, Santa María de Betancuria


Hagamos un poco de historia a partir de los escritos de varios autores...


Pascual Madoz (1806 - 1870)

Pascual Madoz en su "Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico recogía sobre Betancuria hacia 1845-50": “Situada al Norte de la isla en el fondo de un largo barranco coronado de cerros. Tiene más de 100 casas, la mayor parte fabricadas de piedra con puertas y ventanas ojivas. Las calles son angostas y mal alineadas, y todo presenta un aspecto  gótico y de antigüedad; hay una escuela de primera educación pagada por los fondos de propios y una iglesia parroquial (Ntra. Sra. de la Concepción), servida por un beneficiado con nombramiento del prelado, un sochantre, un sacristán, un organista y tres monaguillos: el edificio es capaz y hermoso y está fundado sobre el solar de la primera capilla que en las Canarias mandó construir su conquistador en 1410… El aspecto grave y gótico de Betancuria y su aislada situación en un valle solitario, han influido de un modo admirable en las costumbres de sus habitantes; aún se conserva entre ellos el tipo originario de los conquistadores y algunas costumbres antiguas normandas, que Betencourt estableció en su corte”.



Olivia M. Stone, viajera del siglo XIX.

Más tarde la inglesa Olivia M. Stone en su libro “Fuerteventura 1884”, nos proporciona con una visión más aguda los aspectos cotidianos de la isla: “Montañas bajas limitan el horizonte en todas las direcciones y entre ellas, extensos llanos ondulados. Girando directamente en redondo... la vista cambia de forma, aunque no de color. Justo debajo de nosotros se encuentra la pequeña ciudad de Betancuria, la antigua capital de la isla. Las casas apiñadas al pie, no han trepado nunca por los lados. La vista es restringida, ya que la villa queda entera y casi totalmente cercada por terreno escarpado… Nunca, excepto en dos o tres ocasiones, mantuvimos conversación alguna con las mujeres... y si exceptuamos las casas de aquellos de noble estirpe, nunca se sentaban a la mesa con nosotros. Frecuentemente se formaba una tertulia en la que estaban presentes sólo hombres. Una o dos veces, incluso, ni tan siquiera lográbamos ver a las mujeres hasta que nos retirábamos de noche”.


René Verneau (1852 - 1938)

En 1888 el doctor René Verneau recoge: Santa María de Betancuria es una capital muy pobre. Apenas tiene 400 habitantes. Situada  al fondo de un gran barranco, rodeada de altas montañas, posee una pequeña extensión de terrenos cultivados. Pero, en cambio, tiene dos edificios que los naturales muestran con orgullo a los extranjeros. Son la iglesia y el convento de franciscanos”.



Isaac Viera (1858 - 1941)

El escritor lanzaroteño Isaac Viera en su visión muy particular sobre Betancuria dirá a principio del siglo, en 1904, lo siguiente: “El pueblo que existe más allá de la Antigua, en medio de altas montañas y avanzado por un profundo barranco cubierto de palmeras  y silvestres cañas con vetustas casas de corte genuinamente normando, con una hermosa iglesia de tres naves, claras y amplísimas, cuya sacristía es una verdadera joya artística por su espléndido artesonado que envuelve al alma en un marco de belleza y majestad”.


Miguel de Unamuno durante su estancia en Fuerteventura visitó Betancuria, exactamente el uno de junio de 1924, acompañado de varios amigos, entre ellos Ramón Castañeyra y Crawford Flitch. En su obra “De Fuerteventura a París” recoge: “Está la villa, cuyo nombre recuerda a Juan de Betencourt, el descubridor y conquistador de Fuerteventura, en el fondo de un estrecho y cerrado valle, casi un barranco, y rodeada de escuetas y peladas montañas. Allí hay olivos, almendros, palmas, una sobria tristeza y todo ello blanco, muy blanco. 

En las casitas había macetas de geranios, que ponían su canto rojo en el silencio blanco. Sobre una de las montañas, en su cuchilla, se destacaba en el cielo, al volver nosotros, el contorno esquinado de un camello, con el cuello abatido al suelo y buscando acaso una esquelética aulaga para la rumia”.


Enlaces de consulta:

1.- https://es.wikipedia.org/wiki/Betancuria

2.- https://www.aytobetancuria.org/el-municipio/historia/

3.- chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.aytobetancuria.org/wp-content/uploads/publicaciones/libros/Aytobetancuria_Pregones_SB.pdf

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