miércoles, 19 de enero de 2011

Un rey africano en el cementerio de Santa Cruz...




Los restos de Jaja, monarca de Opobo, reposaron dos meses de 1891 en el camposanto de San Rafael.

diariodeavisos.com (10/01/11).

El cementerio de San Rafael y San Roque no sólo ha sido la última morada de 40.000 santacruceros, incluyendo los hijos ilustres de la ciudad, sino la de personajes a los que les llegó la hora de morir mientras se encontraban de visita en la Isla o pasaban en barco en la ruta del Atlántico. Fue el caso del rey Jaja, monarca de Opobo, y cuya historia, entre otras muchas, ha sido rescatada por el historiador Daniel García Pulido, máximo conocedor de los avatares de este antiguo camposanto. En el libro de enterramientos del cementerio protestante, según expone García Pulido, se consigna que Jaja falleció a los 68 años en el Hotel Camacho de Santa Cruz el 7 de julio de 1891 y fue enterrado al día siguiente con un servicio religioso oficiado por el entonces cónsul Hartford. Su cuerpo fue exhumado el 6 de septiembre de 1891 y llevado a su tierra natal. Hoy en día, en el centro de la ciudad de Opobo, en Nigeria, se levanta una estatua en su honor.

Jaja de Opobo (su nombre original era Jubo Jubogha; 1821-1891) fue un príncipe mercader y el fundador de la ciudad-estado de Opobo, en un área que hoy formaría parte de Nigeria. Jaja nació concretamente en el poblado de Umuduruoha, en Amaigbo, en la región de Igboland y fue vendido como esclavo a la edad de doce años en Bonny. Jubo Jubogha tomaría posteriormente el nombre de Jaja por su trato con los ingleses.

Demostró sus aptitudes para el comercio desde edad temprana, consiguiendo comprar su libertad y formándose culturalmente bajo los rituales Ijaw (Ibani), hasta convertirse en jefe de la casa comercial Anna Pepple. "Bajo su mandato, esa compañía absorbió varias casas comerciales de Bonny, sosteniendo un enfrentamiento con la Manilla Pepple House, liderada a su vez por Oko Jumbo, lucha que forzaría a Jaja crear la ciudad-estado de Opobo en 1869", refiere el historiador.

Opobo pronto pasó a dominar el comercio más lucrativo de la región, el aceite de palma, y bloqueó el acceso de los mercaderes británicos al interior, consolidando de esa manera un monopolio. Desde Opobo se llegó a embarcar aceite de palma a Liverpool.

García Pulido
señala que en 1884, en el marco de la Conferencia de Berlín, las potencias europeas designaron Opobo como parte de territorio británico, y Gran Bretaña pronto acudió a reclamarlo como tal. Cuando Jaja se negó a terminar con los impuestos sobre los comerciantes ingleses, el vicecónsul Henry Hamilton inició negociaciones en 1887 con Jaja. No obstante, esas negociaciones sirvieron de excusa a los británicos para arrestarle en Accra, en la Costa de Oro (hoy Ghana), llevándolo a Londres por algún tiempo, donde incluso fue recibido en audiencia por la Reina Victoria en Buckingham Palace.

Finalmente fue exiliado a la isla de Barbados, en El Caribe, pero al iniciar en este lugar una campaña en favor de los derechos de los esclavos negros que amenazaba con convertirse en un auténtico problema para el status quo de la época, fue destinado a la isla de San Vicente, en Cabo Verde, y en 1891 obtuvo permiso para regresar a Opobo, aunque falleció en ruta. "Siempre se ha creído que murió envenenado por una taza de té. La muerte de Jaja supuso la desaparición de Opobo", concluye el historiador. (...)